20 años del Teatre-Museu Dalí de noche

2 d’ag. 2011, 10:13 publicada per Alt Empordà   [ actualitzat el 2 d’ag. 2011, 10:23 ]
Las novedades han sido la restricción del aforo, el ofrecimiento de una copa de cava y el pase de películas | La idea de la apertura nocturna surge en 1992 de una visita que Lluís Peñuelas ofrece a Marshall Rousseau | Un total de 248.164 personas han visitado la meca daliniana de Figueres en horario nocturno desde 1992
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Este verano se cumplen 20 años de una de las experiencias más novedosas y arriesgadas del ámbito de la gestión de los museos: la apertura del Teatre-Museu Dalí, de Figueres, durante las noches de verano. El éxito de esta iniciativa, que se repite a partir de hoy y hasta finales de agosto entre las 22 y las 00.30 de la madrugada, ha justificado que se haya mantenido ininterrumpidamente durante todos estos años. En total, 248.164 personas han disfrutado de esa experiencia, con un grado de satisfacción que supera la visita diurna.

El impacto de estas visitas ha propiciado que numerosos museos españoles y europeos se hayan sumado a esa opción. Aunque Salvador Dalí tuvo ya en mente esta posibilidad, pues algunos de sus montajes sólo se pueden apreciar durante la noche, la decisión de abrir el museo durante las noches de verano fue fruto de una casualidad, unida en este caso a la voluntad de los responsables del museo de ofrecer nuevas experiencias museográficas.

Estando de paso en Figueres y por motivos privados el que era en 1992 el director del museo Salvador Dalí de Florida, Marshall Rousseau, y sólo disponiendo éste de una noche en su camino hacia Francia, fue invitado a ver el Teatre-Museu por Lluís Peñuelas, que había asumido recientemente el cargo de secretario general de la fundación. "La belleza y magia de aquella visita –explica veinte años después Lluís Peñuelas– no me hicieron dudar de que dicha experiencia debía ser compartida por todo el público, aun cuando esta propuesta pudiera resultar arriesgada por la incerteza de su éxito y porque además iba acompañada de otras que tampoco eran propias de la gestión de un museo en aquella época, como restringir el aforo de visitantes, invitar a los visitantes a degustar una copa de cava [rosado, tal como quería Dalí] en las terrazas, realizar una campaña de anuncios de promoción en televisión y ofrecer la venta anticipada de las entradas".

La experiencia funcionó porque la faceta más teatral del museo emergió con toda su fuerza. Peñuelas está convencido de que "el Teatre-Museu Dalí presenta una naturaleza diferenciada de muchos otros museos, pues fue concebido por Dalí como una obra surrealista, como un todo, donde cada elemento –cuadros, esculturas, montajes, fuentes, música, estructura arquitectónica ...– es una parte indispensable de dicha totalidad". La apertura nocturna no fue una simple ampliación de horarios, sino un medio para proporcionar al visitante una experiencia diferente. La restricción del aforo a sólo 500 personas permite disfrutar mejor de la obra daliniana que en las masificadas visitas diurnas, dado que proporciona un ambiente íntimo y recogido, en muchos momentos incluso solitario, de contemplación de las obras de arte, inusual en la mayoría de los grandes museos. También se pueden ver documentales sobre Dalí del fotógrafo Meli en espacios que en horario normal no pueden destinarse a esta finalidad por razones de circulación de visitantes. "Gracias a esta iniciativa –continua Peñuelas– se activó la vida cultural de las noches de verano de Figueres, en un momento en que los sectores sociales de la misma la calificaban como muerta; se contribuyó a la vida económica de la ciudad; y se prestigió la misma fundación como entidad pionera en el sector de los museos". Los atrevidos carteles, diseñados por Àlex Gifreu, han sido otro reclamo añadido.

Hace veinte años, una nota de la propia Fundación intentaba justificar aquella decisión a partir de una frase del propio Dalí: "Explicar los sueños es muy aburrido, explicar las alucinaciones también, lo que es realmente importante es provocarlas". Y se añadía que "mostrar la nocturnidad daliniana, olvidada durante años tras las puertas de un horario de museo convencional, pretende justamente reforzar este carácter de provocación".

fuente: la vanguardia
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